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Evolución histórica del teatro

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El teatro entendido como arte dramático comenzó en la antigua Grecia y por tanto este post parte de aquellos lugares destinados a la representación: el teatro griego.

Las primeras representaciones evolucionan de los primeros actos religiosos (Komos) y por tanto tienen un componente didáctico. Debido a esto, es lógico que que estas construcciones tengan como principal objetivo la buena visión y acústica de los espectadores hacia un punto fijo. Para ello se sitúan en laderas de colinas, aprovechando la pendiente.

Consta de tres partes bien diferenciadas:

  • Escena: En ella se sitúan decorados inicialmente pintados hasta giratorios en forma de prismas triangulares.
  • Orquesta: Tiene forma circular y es donde se sitúa la orquesta.
  • Graderío: Es de planta ultrasemicircular, rodeando en parte a la orquesta.

Partes de un teatro griego

Posteriormente, con la expansión del imperio romano, éstos toman la cultura griega como base, adaptándola. Por tanto sus teatros son una clara evolución del modelo griego.

Comparación entre un teatro griego y un teatro romano

Comparación entre un teatro griego y un teatro romano

La principal diferencia es que al dotar al coro de una importancia mucho menor, la orquesta se reduce y toma forma semicircular, tomando el graderío (o cavea)  la misma forma. Los romanos no siempre buscan laderas donde colocarse y en muchas ocasiones elevan la cavea por medio de estructuras abovedadas, conviertiendo los teatros en verdaderos edificios. En ellos, la escena cobra un papel mucho más importante que en los modelos griegos, estando constituida por un edificio de varias plantas.

Partes de un teatro romano

Una vez que el imperio romano abraza el catolicismo los ritos paganos y adoración de dioses griegos no son aceptados, hasta el punto que las representaciones teatrales, tal y como se conocían hasta entonces, desaparecen, dejándose de usar los teatros para estos fines. Es una época en la que lo todo gira en torno a lo religioso, por tanto las únicas representaciones permitidas son siempre con caracter didáctico sobre pasajes bíblicos. Poco a poco se van haciendo más y más exténsas hasta el punto que las iglesias se van quedando pequeñas y las obras tienen que salir a la calle a la vez que se van emancipando del drama litúrgico hasta que, tal y como sucedió en Grecia, de este culto vuelve a resurgir el teatro entendido como representación pagana.  La Edad Media se caracteriza así por la construcción de teatros temporales, generalmente con las gradas elevadas mediante estructuras de madera y separadas por clases sociales.

Teatro de Sebastián Serlio (1545)

Teatro de Sebastián Serlio (1545)

Esta tendencia por las construcciones temporales hacen que se puedan realizar obras en cualquier parte, al no existir edificios destinados a este fin. Por ello muchas de estas obras se representan en el interior de los palacios, cobrando una gran importancia los decorados de “quita y pon”. Estos decorados en pleno Renacimiento llegan a ser todo un arte, haciendo alarde de los nuevos conocimientos de representación como la perspectiva para dar profundidad a los decorados.

Teatro olímpico de Vicenza (1585) de A.Palladio y V.Scamozzi

Sería en París ya en pleno siglo XVII donde aparece el primer teatro estable renacentista construido para tal efecto: El antiguo teatro de la Comédie Francaiçe (1687-1689), si bien esta condición de edificio estable es la única característica resañable.

A lo largo de este siglo XVII se producirán grandes incorporaciones al modelo de teatro que ha llegado a nuestros días, tales como la aparición del arco de embocadura para separar la escena del espectador. Esto podemos verlo por primera vez en el teatro Farnese en Parma (1618-1628). En él, aunque la escena se prolonga hasta introducirse en medio de las gradas, encontramos una escena partida por un arco de embocadura y un telón de fondo. Esto crea un espacio continuo con dos ambientes según lo que el actor quiera relacionarse con el público. Del mismo modo aparece por primera vez un sistema móvil de bambalinas, algo totalmente innovador para la época.

Teatro Farnese de Parma (1618) de G. Battista Alleoti

Teatro Farnese de Parma (1618) de G. Battista Alleoti

Durante los siglos XVIII y XIX el apogeo de la ópera marcará la tendencia de los nuevos teatros. A pesar de que muchas de las novedades en el teatro de la Scala de Milán (1779) ya habían aparecido en el teatro de San Carlo en Nápoles(1737), se tomará como modelo para teatros de toda Europa, creando la tipología italiana. Se trata de un edificio con perspectiva frontal, cambiando la disposición focal que hasta ahora venía heredada de los teatros griegos. Este patio de butacas está rodeado por palcos a varios niveles dispuestos en forma de herradura. Este es otro elemento importante en la ópera, ya que su disposición permite tanto ver la representación como ser visto por el resto de espectadores, algo muy acorde con aquella sociedad en la que era importante dejarse ver en ciertos ambientes.

La Scala de Milán (1779) de Piermarini

Esta idea de edificio al que ir para mostrarse en sociedad hace que poco a poco los espacios de relación cobren mayor importancia hasta el punto que, ya en 1778 en la ópera de Burdeos, aparece por primera vez un gran foyer de entrada, algo de lo que carecía el edificio de Milán y que aumenta la idea de edificio para “ver y ser visto”. Esta idea será tomada por Garnier en su ópera de París casi un siglo después (1875).

Opera de Burdeos (1778)

Aunque este modelo basado en la Scala se expande por toda Europa, aparece una nueva vertiente con el teatro de Bayreuth (1876) en la que la importancia radica en diseñar un espacio en el que la música se interprete y se escuche de la mejor forma posible, abandonando por tanto la idea de los palcos. En su lugar se apuesta por una grada en pendiente, mucho más acorde con la idea perseguida.

Teatro de los festivales de Bayreuth (1876) de R.Wagner y O.Bruckwald

Al igual que sucede con otras artes, el teatro avanzó hasta el siglo XIX intentando conseguir el máximo realismo en su puesta en escena. Una vez conseguido, aparece una corriente antirrealista que pretende consuguir nuevas formas de representación (teatro expresionista, teatro simbolista…) y con ellos nuevos espacios que permitan estas nuevas formas de actuar.

En estos experimentos por crear edificios contemporaneos a la forma de entender las nuevas representaciones cabe destacar el proyecto de “teatro total” de W.Gropius (1927). En él vemos una platea circular que junto al escenario forma una parte móvil. Girándola podemos cambiar el teatro hasta en tres posiciones distintas: la italiana, típica desde el siglo XVIII con una perspectiva frontal, una segunda con una perspectiva focal, heredada de los teatros clásicos griegos en la que las gradas abrazan parcialmente la escena y una definitiva en la que la escena es en centro geométrico del teatro. Además cuenta con un fondo semicircular destinado a proyectar imágenes que sustituirían los tradicionales decorados.

Teatro total (1927) de W.Gropius

En cuanto a la escena, el primer gran escenario moderno del que podemos hablar es el Teatro Nacional de Dessau (1938). Por primera vez aparecen los escenarios laterales para mover escenas durante la representación.

Teatro nacional de Dessau (1938) de F.Lipp y W.Roth

Este concepto de espacios multipliacados, evolucionará llegando a crear edificios como la ópera de la Bastille de Carlos Ott (1989), que llega a tener, entre otras cosas, diez escenarios laterales.

Teatro de la Bastilla (1989) de Carlos Ott

En los años 70 aparece el teatro de vanguardia que requiere nuevas formas de representación y unido a ello, la búsqueda de nuevos espacios para llevarlas a cabo, tendiendo a crear grandes salas diáfanas susceptibles de modificación según las necesidades de cada representación. Los nuevos teatros construidos tienden por tanto a contener los tres tipos de sala conocidos hasta ahora:

  1. El hemiciclo: heredado de la antigua grecia con una perspectiva focal. Perfecto para conferencias o monólogos en los que el foco de atención es estático
  2. El teatro a la italiana: el tipo más extendido por Europa desde la Scala. Tiene una perspectiva frontal que permite separar la escena de los espectadores creando dos espacios.
  3. La sala diáfana: Idónea para las nuevas formas de representación. Permite situar a los espectadores según las necesidades de cada actuación, haciéndoles partícipes de la obra según interese.

En esta búsqueda por integrar varias formas de representación, surgen dos tendencias. La primera de ella es la integrar todas estas posibles salas en una sola, dotándola de una gran versatilidad.Una sala que pueda transformarse en un teatro a la italiana, hemiciclo o incluso sala diáfana. Este es el caso del Teatro Central de La Cartuja de Sevilla (1992) en el que un pequeño teatro puede tranasformarse en una sala experimental o en un clasico teatro de tres sectores.

Teatro de la Cartuja (1992) G.Ayala

Sin embargo el más destacable dentro de este grupo es el teatro Schaubühne de Berlín (1982). Consta de una sola sala de unos 70 m. x 20 m. equipada tecnológicamente mediante suelos y paneles móviles. Esto crea una única nave divisible en tres, en las que cada una de estas tres divisiones se corresponde a uno de los tres tipos de sala de los que hemos hablado anteriormente.

Teatro Schaubühne (1982) de J.Savade

Por otro lado existe una segunda vertiente contraria a unificar estas salas, ya que a cambio de la versatilidad que ofrece y el ahorro de espacio de crear tres salas en una, es necesario renunciar a las características específicas de cada una por el bien común. Esta trendencia propone la construcción de grandes complejos teatrales en los que existan varias salas independientes, fomentando en cada una sus características específicas, creando así la mejor sala posible de cada una de las tres. En este grupo destacamos el teatro Guthrie de Nouvel (2001) en el que agrupa tres salas destinadas a cada tipo de representación, todas con la misma importancia.

Teatro Guthiere (2001) de J.Nouvel

En el distrito de las Artes de Dallas se unen estas dos vertientes. Dos edificios enfrentados representan cada uno una de las tendencias. Frente a la ópera Winspear de N. Foster (un edificio específico para ópera que mantiene incluso la tradicional planta de palcos en herradura), podemos encontrar a tan sólo unos metros el teatro Wyly de REX/OMA, que se sitúa en la otra vertiente, ya que se trata de una caja tecnológica capaz de albergar cualquier tipo de instalación.

 

4 Comentarios

  1. hola buenas tardes esta informacion no me parece muy buena
    y creo que para publicar una informacion en internet
    primero principal tiene que tener coherencia y explicar correctamente la informacion que uno esta buscando
    gracias y disculpen
    al que no le gusto no lo vea y punto deje de criticar

  2. Me fue muy util la informacion. Gracias

  3. EXCELENTE INFORMACION! FELICITACIONES

  4. Para mi mas omenos aunque se equivicaron escrivieron dos veses que que
    Pero gracias

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