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Iglesia de San Nicolás en Gandía_ Eduardo Torroja

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Descubrir una joya arquitectónica de la que apenas tienes constancia, es una de las cosas más impresionantes que le puede suceder a cualquier persona interesada en la arquitectura. Ese momento en el que, sin esperarlo, aparece ante tí un espacio tan fantástico como inesperado, te hace abrir los ojos de asombro a la vez que te das cuenta de que la buena arquitectura, aunque no sea publicada en las revistas de moda, fascina a cualquiera que la vea.

Esto es lo que nos pasó hace unos días por las playas de la ciudad de Gandía en la zona conocida como el Grau. Cerca del puerto, divisamos una pequeña iglesia que nos llamó la atención por su volumen, lo cual nos animó a visitar su interior y fue allí donde entendimos su verdadera grandeza.

La iglesia a la que nos referimos es la de San Nicolás, obra del ingeniero Eduardo Torroja, la cual cumple casualmente el 50 aniversario de su inauguración (1962), ocasión para la cual ha sido restaurada. Construida en un enclave privilegiado como fondo de un canal del puerto, este templo se erigió para suplir al anteriormente destruido durante la Guerra Civil.

Emplazamiento de la Iglesia de San Nicolás en Gandía

Emplazamiento de la Iglesia de San Nicolás en Gandía

Exteriormente la iglesia se entiende como un volumen exento , un paralelepípedo adosado a un claustro y orientado al este, manteniendo un esquema clásico como manda la tradición. Hay que recordar que en la época que se desarrolló este edificio, finales de los 50 y principios de los 60, el sentimiento católico estaba muy presente en la sociedad española y este tipo de construcción  para un templo, rompía con la tendencia clasicista de la época franquista.

Volumen de San Nicolás adosado al claustro (Gandía)

Volumen de San Nicolás adosado al claustro (Gandía)

A pesar de que el lenguaje moderno utilizado para el diseño de esta iglesia levantó fuertes críticas en las capas más clásicas de la sociedad valenciana, pronto se vieron apagadas al comprobar que este lenguaje innovador en la España de la época conseguía una riqueza espacial sin precedentes en los edificos religiosos de esa escala. El acceso al edificio desde la calle se realiza mediante un recorrido quebrado, el cual nos lleva a un vestíbulo de acceso en el que se encuentra el baptisterio. Esta posición de la pila bautismal enfatiza el significado de la necesidad de ese sacramento para poder entrar en la Iglesia.

Acceso a San Nicolás (Gandía)

Acceso a San Nicolás (Gandía)

Es tras cruzar este espacio y acceder al interior donde vemos el verdadero interés arquitectónico del edificio. Una nave única con una altura de más de 14 metros con paredes inclinadas con la doble finalidad de mejorar la acústica del recinto y la de potenciar la perspectiva del altar desde la entrada. Perspectiva que se refuerza aún más mediante tres líneas de luz que cruzan la nave de extremo a extremo.

Las líneas de luz dirigen la vista hacia el altar

Las líneas de luz dirigen la vista hacia el altar

Es una de ellas la que más llama nuestra atención, pero no sólo por ser la de mayores dimensiones, sino porque esta línea de luz está cerrada por una enorme cristalera corredera de cerca de 25 metros de longitud que, al abrirla por completo, incorpora el tranquilo claustro a la nave de la iglesia, convirtiendo todo en un único espacio con el Mediterráneo como telón de fondo.

Conexión de la Iglesia con el Claustro mediante la apertura de la vidriera

Conexión de la Iglesia con el Claustro mediante la apertura de la vidriera

Pero, ¿cómo se consiguen estas grietas de luz de tales dimensiones sin apoyos intermedios? Éste es el verdadero valor del edificio: su estructura. Aunque desde el exterior ya se intuía que algo especial pasaba con la envolvente, es desde el interior donde somos capaces de entender la solución técnica. Eduardo Torroja, ingeniero autor de tan interesante solución, optó por cubrir la nave mediante dos láminas plegadas de hormigón armado, independientes entre sí. Esta solución técnica permite iluminar cenitalmente toda la iglesia además de liberarla de apoyos, ya que las láminas de hormigón únicamente se sostienen en los pies y la cabecera de la nave.

Sección transversal y esquema estructural de San Nicolás (Gandía)

Sección transversal y esquema estructural de San Nicolás (Gandía)

Las cáscaras de hormigón pretensado se construyen mediante una secuencia de costillas que Torroja deja vistas al exterior en la fachada que da al mar y al interior en el caso de la cáscara que da acceso al claustro.

Costillas estructurales vistas desde interior y exterior de la iglesia de San Nicolás (Gandía)

Costillas estructurales vistas desde interior y exterior de la iglesia de San Nicolás (Gandía)

Esta innovadora solución técnica para la época, permite que las cáscaras parezcan flotar en el aire produciendo una sensación de ingravidez muy acorde al uso del edificio. La independencia estructural entre las dos láminas de hormigón armado, consigue que la luz cenital penetre bañando el interior del edificio sin las habituales sombras producidas por apoyos intermedios.

Grieta de luz cenital en la iglesia de San Nicolás (Gandía)

Grieta de luz cenital en la iglesia de San Nicolás (Gandía)

La tercera y última grieta de luz de la que hablamos es la situada en la cara sur del edificio. En este lugar se encuentran las capillas de la iglesia que, aunque divididas por un pequeño peto, conforman un espacio continuo gracias a la solución estructural que permite la eliminación de pilares intermedios, así como la grieta de luz continua que permite la iluminación cenital de todas ellas.

Capillas de San Nicolás (Gandía)

Capillas de San Nicolás (Gandía)

Pero no es esta iluminación cenital la más importante que baña estas capillas. El muro de fondo, con orientación Sur, está perforado por numerosos huecos con vidrios coloreados que, tanto al interior como al exterior, nos recuerdan la archiconocida capilla de Ronchamp del maestro Le Corbusier, construida tan sólo unos pocos años antes (1955).

Vista exterior e interior de la Capilla de Ronchamp de Le Corbusier

Vista exterior e interior de la Capilla de Ronchamp de Le Corbusier

Vemos como Torroja, a pesar de trabajar en una época en la que los valores conservadores de la sociedad española no ayudaban a los cambios radicales, consiguió introducir un nuevo modelo de edifico religioso que creó un punto de inflexión y fue un espejo para muchas de las posteriores nuevas iglesias que se construyeron durante los siguientes años, especialmente en la costa levantina.

 

2 Comentarios

  1. Qué bien poder leer artículos de arquitectura que no siendo actual, trata muchos conceptos arquitectónicos que en algunas de las construcciones actuales se han olvidado, y que son básicos para llevar a cabo lo que yo, personalmente, considero buena arquitectura. Enhorabuena¡¡¡¡

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